Vitoria un triunfo muy trabajado.

Pasión, ilusión, constancia, sacrificio y sobretodo ponerle mucho corazón. Esas son mis armas para ganar el Triatlón Vitoria con 41 años.

 

Trientrenos tunel Vitoria

 

Después del sufrimiento del 2017 donde para terminar tuve que caminar durante 20km este año quería dar una mejor versión. Aquel día sin esperarlo recibí los ánimos y el apoyo de todos los participantes y el publico a pesar de terminar andando y quería devolver esas muestras de cariño o al menos intentarlo.

 

Los últimos meses tenia una motivación especial. Hacía muchos años que no entrenaba con tanta predisposición en los 3 deportes.  Muchos de esos entrenos en solitario haciendo mis intervalos, series, entrenos largos de todo pensando en lo mejor para rendir al máximo. Después de 27 años sé bien como preparar una prueba, no se trata de entrenar mucho pero si de entrenar bien.  Aunque a veces lo difícil es tener las ganas para sacrificarse.  Esas ganas yo las tenia.

 

En 2013  habría dejado el triatlón si no hubiera sido porque tenia buenos contratos con patrocinadores.  Pasé los peores años por culpa de una hernia en la espalda. Deje de disfrutar.   En 2012 me retiré en el Ironman de Hawai con la espalda mal y eso se complico en 2013. Tenia dolor a cada zancada y entrenar la carrera era realmente duro. Era una época en la que hasta sentida dolores  durmiendo. Tenia que dormir en posturas especiales para no sentir dolor.  Seguía entrenando, modifique mi posición en la bici: menos aerodinámica pero menos dolorosa.

 

Tratamientos, fisioterapia y analgésicos para aguantar además de miles de abdominales y casi nunca series rápidas corriendo o al día siguiente estaría cojo un par de días.  Epi, indiba, ozono… todo tipo de tratamientos incluyendo epidural.

Siempre me ha gustado el triatlón pero esa fue la época en la que hacer triatlón era una obligación.  Veía cerca mi retirada y un cambio de vida.  Seguía entrenando todo lo que podía y compitiendo a veces a buen nivel. Dependía del momento. Si me dolía mas corría menos si me dolía menos corria mas. Sobretodo cuando pasaba de 20kms mis limitaciones crecían; dolor en los isquiotibiales que me impedían correr rápido.

 

Ahora lo puedo contar, entonces guardaba silencio. Nadie iba a patrocinar ni apostar a un deportista al borde de su retirada. Tenía que callar y aguantar.

 

Con el tiempo la hernia se fue absorbiendo hasta que las molestias eran puntuales. Nunca han desaparecido pero desde hace un año he podido volver a entrenar con normalidad y disfrutar realmente.   Por ello ahora doy más valor a disfrutar de lo que hago día a día y del modo de vida que llevo sin importante tanto el puesto aunque si puedo ganar lo intentaré siempre que pueda. Soy un competidor nato.

 

“Para mí estar en Vitoria era una fiesta y me sentía afortunado de poder practicar los 3 deportes en tan bonito escenario.”

 

La competición:

 

Llegaba en buen momento de forma así que quería intentar ganar sin importar el tiempo.  Todos los que aspiran a ganar han entrenado mucho, intentan usar el mejor material posible y miman hasta la posición aerodinámica. Y yo no iba a ser menos. Incluso los pedales y zapatillas estaban pensados al detalle usando unos mas aerodinámicos Speedplay, o los tubulares Vitoria que tenia reservados para este momento desde hacía 4 meses convencido que con ellos ganaría tiempo.

 

Nadando me encontraba en mejor estado que los últimos años.  Es mi cruz pero había entrenado mejor y con más ganas,  y si no me servía para hacer mejor tiempo al menos si para salir más descansado y disfrutar de los casi 4km.  Terminé en el mismo minuto que varios de los favoritos y con buenas sensaciones, contento y con ganas de empezar a dar pedales.

 

Durante el ciclismo empezó lo realmente duro y también mi remontada. Varios de los favoritos rodamos a velocidades parecidas y con el paso de los kms las diferencias  se van haciendo más amplias entre nosotros.  Los jueces nos acompañan para vigilar que nadie circula a menos de 12m de otro competidor y sobre el km40 sancionan a varios deportistas entre ellos al ganador del 2017 y favorito Iván Álvarez.  Me dio un poco de rabia porque quería enfrentarme a él e intentar ganarle. Dejarle atrás en bici o correr más rápido.

 

Foto: Imanol Mújica

 

Mi  Principal objetivo durante el ciclismo además de ir rápido es cumplir mi plan nutricional que consistía en ingerir 16 geles poco a poco e intentar beber 1 litro de liquido por hora aproximadamente. Sin embargo por el km 50 en un bache pierdo un bidón con 12 geles. Dude una décima de segundo pero mientras dudaba y frenaba mi bici pensando que hacer me adelanta mi bidón rodando por el suelo. En la siguiente décima estaba parado cogiéndolo sin volver a dudar y sin importarme perder tiempo con mis rivales.  Fue mi mejor decisión.  La competición estaba controlada. Por delante había varios triatletas rondando los 6 minutos de ventaja que era un tiempo remontable en un buen día. Controlé bien la situación vigilando a los rivales peligrosos que venían conmigo y preparándome mentalmente para sufrir en los 42km. Fue bonito recibir ánimos de mis propios rivales al terminar el ciclismo y ver que podía ganar.  Gracias.

 

Empezamos a correr varios triatletas juntos con un calor asfixiante. Por delante estaban los 3 primeros a cerca de 5 minutos y había que recortarlos. Mis mejores pruebas siempre han sido remontando. Me motivo más si tengo que ir cazando y además es más emocionante.

 

En Vitoria yo puse las piernas y el reto lo puso la ciudad y el publico con todos los ánimos.  Hay momentos en los que hay que controlarse para no subír el ritmo más de la cuenta.   El ritmo de los primeros 10km es muy rápido y conmigo aguanta Xavier Torrades sin embargo aun es pronto para recortar muchas diferencias.  En la segunda vuelta adelantamos al portugués Pedro Gomes que era el 3º hasta el momento y nos acercamos a los dos primeros. Por el km20 por fin consigo dejar atrás a Xavier Torrades y lanzarme a por la victoria. El publico y también los participantes me animan para correr más. Empiezan a doler mucho las piernas, el daño muscular es grande y la zancada cada paso más corta y dolorosa. Es cuando me acuerdo del año pasado y de lo que significa esta prueba. Tengo que lucharlo y aguantar. Por suerte en cada vuelta veo a mi mujer en la zona de avituallamiento especial habilitada para que los acompañantes pudieran darnos nuestra bebida. Con el calor que hacia poder beber mi propia bebida Isomax, fría con hielo fue una de las claves de poder aguantar.

 

Voy a ganar!! la digo por el km 22, al menos estaba convencido para pelearlo.

 

El publico sigue animando fuerte y me dan referencias cada vez más cercanas. Es cuando veo que puedo ganar.  Adelanto a Dani Mugica y poco después a Raúl Tejada y me sitúo primero antes del km30.  El dolor de piernas es brutal y el segundo que es Torradas viene a menos de un minuto. No me puedo relajar y la última vuelta es una lucha por aguantar esa ventaja, no bajar el ritmo y pensar en ganar. El publico me lleva en volandas. En los últimos 2 kms puedo empezar a celebrarlo, pensamientos, familia, momentos que pasan por mi cabeza y lagrimas. Me emociono y lo voy a conseguir. Las mismas calles por las que en 2017 caminaba ahora estoy ganando.

 

En los últimos metros la gente enloquece y yo entro en meta con los pelos de punta por todos los gritos y aplausos de una ciudad volcada con el triatlón y en esos momentos conmigo.   Gracias Vitoria por preparar todo a la perfección y por todo lo que os sacrificáis para que nosotros podamos practicar ese día lo que nos apasiona.

 

 

Donde esta mi mujer? Al minuto de entrar solo quería el abrazo de mi mujer.

 

 

Soy Alejandro Santamaría tengo 41 años, soy triatleta desde 1993 y he vuelto a ganar el Triatlón Vitoria.

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