Mi primer pódium en un Ironman llegó en Cozumel, en el año 2011.
Había rozado ese momento varias veces: varios top-8, grandes carreras, buenos parciales… pero el pódium se resistía una y otra vez. Y como suele pasar en el deporte, ese día tampoco llegó fácilmente.
Porque así es la vida del deportista:
Una de cal y otra de arena.
Los éxitos siempre van acompañados de días duros, tropiezos y momentos en los que parece que nada sale como debería.

Cozumel 2009: un fracaso que se convirtió en aprendizaje
Mi historia con Cozumel empezó en 2009, y fue un viaje que jamás olvidaré.
Venía de una temporada espectacular:
- Numerosas victorias,
- Muchos pódiums en pruebas nacionales de todo tipo.
- y medallas en campeonatos oficiales.
Me presenté en el Ironman con una confianza enorme.
Había mejorado mucho mi natación, había subido mi nivel en bici y me sentía rápido corriendo. Soñaba con un final de temporada perfecto.
Además, era mi primer viaje al Caribe, y sin pensarlo demasiado, cometí el gran error:
👉 alojarme toda la semana en un hotel con “todo incluido”.
Cinco días antes de la prueba, un virus estomacal me dejó tocado.
Aun así, el día del Ironman amanecí convencido de que sería capaz de rendir.
Y al principio, así fue.
La mejor natación de mi vida
Salí del agua con un parcial espectacular y en el kilómetro 40 de bici ya había dado alcance a los primeros.
No me lo podía creer: estaba liderando un Ironman.
Era un sueño hecho realidad… durante un rato.
El estómago dice basta
En el kilómetro 80 empezaron los problemas.
Vomité el líquido que bebía y, a partir de ese momento, la carrera se convirtió en un calvario.
Entre altibajos, mareos y múltiples paradas para ir al baño, crucé la meta como pude.
Aun así, logré un sufrido 5º puesto que, visto desde fuera, parecía un éxito… pero que por dentro sabía a oportunidad perdida.
Pero ese día me enseñó algo valioso:
los errores también nos construyen.

Cozumel 2011: la revancha
Volví en 2011 con una mentalidad completamente distinta.
Esta vez llevaba un plan nutricional trabajado al detalle, mejor preparación y sobre todo, una espina clavada que quería sacar.
Y la carrera salió.
No sin sufrimiento, pero salió.
Hice un maratón memorable, con una remontada que terminó dándome el 3º puesto y el récord del maratón.
Ese pódium fue más que un trofeo:
fue la confirmación de que estaba en el camino correcto y que todavía tenía mucho por dar.
El fracaso que impulsó el éxito
Pero, fiel a la ley del deporte, ese éxito llegó justo después de otro golpe.
Semanas antes, en el Campeonato de España de Larga Distancia, me perdí nadando en medio del lago.
Salí del agua con una hora de retraso, sin opciones de disputar nada. Un desastre.
Aun así seguí compitiendo, sabiendo que ese esfuerzo no serviría para el campeonato… pero sí para otra cosa:
Entrenamiento mental y físico para Cozumel.
Ese fracaso me enfadó, me picó y me dio más ganas para mi siguiente objetivo.
Y funcionó.
Una de cal y otra de arena
Cozumel 2011 me enseñó que el éxito no se entiende sin los días malos.
Que las victorias llevan dentro cicatrices, dudas, errores y aprendizajes.
Y que saber levantarse es tan importante como entrenar fuerte.
Si quieres tener mi experiencia a tu disposición para preparar tus próximos retos, escríbeme.
Estaré encantado de ayudarte a que tus objetivos también se hagan realidad.